Nuestro ambiente

La industria azucarera de Guatemala está comprometida con la seguridad alimentaria y la mitigación del cambio climático a través de la colaboración con diversos socios para la protección de la calidad de la tierra, aire y agua. La industria continúa en el desarrollo e implementación de métodos para el uso sostenible de los recursos naturales, como la generación de energía renovable y la restauración de la cobertura forestal, que protegerá y promoverá el cultivo sostenible y responsable; así como, la producción para el futuro.

La Agroindustria Azucarera de Guatemala está comprometida también con el cultivo responsable y sostenible y ha creado organizaciones independientes para desarrollar una agricultura resistente al cambio climático.

Cengicaña es el brazo científico de la agroindustria y ha implementado agricultura de precisión para reducir el uso de agua y fertilizantes; así como, la demanda para más tierra y ha promovido la adopción gradual de la cosecha de la caña de azúcar en verde para reducir el impacto de  humo y cenizas en el aire; así como, para preservar la biodiversidad.

El Centro Guatemalteco de Investigación y Capacitación de la Caña de Azúcar; creado por la Asociación de Azucareros de Guatemala, durante 25 años ha desarrollado y adaptado nuevas tecnologías para el  beneficio del sector agroindustrial, ha mejorado variedades de caña,  impulsado la agricultura de precisión; así como, la mejora de procesos  en fábrica.

El Instituto Privado de Investigación sobre Cambio Climático –ICC- fue creado ante los desafíos del cambio climático en la región centroamericana. En el 2010 los productores de azúcar de Guatemala promovieron su creación con el propósito de contribuir con Guatemala y la región, en la investigación científica para la reducción de la vulnerabilidad con estrategias para la mitigación y adaptación al cambio climático.

En la actualidad el ICC, es un centro de investigación independiente que trabaja en alianza con instituciones públicas y privadas, locales, nacionales e internacionales.  Los resultados de este trabajo conjunto, han generado impactos positivos para las poblaciones y los ecosistemas de Guatemala. Es el ente técnico asesor de los productores de azúcar en materia ambiental.

La huella de carbono del azúcar en Guatemala es de 888,926 toneladas CO₂eq, que equivale al 2,7% de las emisiones nacionales. Por cada kilógramo de azúcar la huella es 0.33kg CO₂eq.  La huella de carbono por kilogramo, en comparación con el azúcar producido en los Estados Unidos, Tailandia y México, la huella de carbono del azúcar de Guatemala es mucho menor.

La investigación de Cengicaña ha permitido elevador los indicadores de productividad, tanto en campo como en fábrica; así como el aprovechamiento de residuos, tales como la melaza para la producción de alcohol, el bagazo de la caña para generación de energía renovable, la recirculación del agua en las fábricas, entre otros.

Manejo de desechos

El esfuerzo de la Industria azucarera de Guatemala para asegurar una producción más sostenible y responsable ha llevado a la reutilización de los desechos, al transformarlos en bioproductos o productos derivados de la producción de azúcar.

Algunos de los ingenios azucareros usan desechos como el bagazo, vinaza y melaza para generar energía, producir alcohol o como fertilizantes, que son productos beneficiosos para el ambiente. La industria azucarera de Guatemala produce alrededor de 6 millones de toneladas de bagazo de caña de azúcar por año, lo que resulta en 3 millones d e toneladas de bagazo disponibles para la cogeneración. Además, reutilizan la agus residuales tratadas. 

 El agua es un recurso esencial para la vida humana, así como para los procesos agrícolas e industriales. Ante el impacto del Cambio Climático y de Fenómenos Naturales como El Niño, que provoca sequías, la Agroindustria Azucarera ha implementado prácticas para reducir el consumo de agua y hacer un uso racional del recurso .

La Agroindustria Azucarera participa en Mesas Técnicas locales con comunitarios, autoridades locales, instituciones y organizaciones gubernamentales y de derechos humanos, así como otras empresas, para coordinarse en el uso racional del agua de los ríos, con el objetivo de que todos puedan gozar del recurso hídrico.

Los productores de azúcar de Guatemala operan en el marco de una política de gestión ambiental de cumplimiento gremial que ha permitido la estandarización de prácticas en el manejo y uso de agua, calidad del aire, uso y aplicación de agroquímicos, manejo de residuos sólidos y la conservación de la biodiversidad.

El uso del agua en los procesos agrícolas se ha reducido mediante la implementación de sistemas de riego más eficientes, así como el uso de nuevas tecnologías y procesos, tales como la limpieza en seco de la caña de azúcar, reduciendo considerablemente el uso del vital liquido.

El agua utilizada en el proceso industrial es enviada a sistemas de enfriamente, confirmados por torres o piletas en las cuales se reduce la temperatura para ser reutilizada en el proceso. En cuanto a las aguas residuales industriales producto del proceso de fabricación de azúcar, estas pasan por un proceso de tratamiento y salen cargadas de nutrientes y se destinan a sistemas de ferti-riego.

La Agroindustria azucarera de Guatemala se ha establecido como un líder y ejemplo global en la cogeneración de energía, al asegurar acceso a una fuente confiable y sostenible de energía para el país. La industria logra esto operando sus fábricas con energía limpia producida a partir de un subproducto del azúcar durante la temporada de cosecha y exportando el exceso de energía producida.

A partir del bagazo de caña de azúcar, se produce un desperdicio de producción de azúcar y energía renovable, que suministra hasta el 32 por ciento de la demanda de electricidad del país.

Los ingenios azucareros de Guatemala son autosuficientes en el ámbito energético, ya que generan su propia energía y el excedente lo venden al Mercado Eléctrico Nacional y Regional, contribuyendo a la diversificación de la matriz energética, a superar el déficit de energía que enfrentaba el país, y a la estabilidad de la tarifa eléctrica.

La generación de energía renovable a partir de biomasa ha impedido que 1,5 millones de toneladas de CO2 lleguen al medio ambiente debido a la reducción del uso de combustibles fósiles para generar energía.

Por su eficiencia, la Agroindustria Azucarera de Guatemala es referente mundial en la cogeneración de energía partir de biomasa, fue uno de los primeros países en producir más del 5 por ciento de la generación nacional. 630 Megavatios es la capacidad instalada de los ingenios para generar energía.

Dos de los ingenios que operan en Guatemala tienen certificaciones para  etanol (International Sustainability and Carbon Certificacion (ISCC system), usada en la Unión Europea, estos dos ingenios exportan su alcohol a esa región, ya que cumplen con los estándares y requerimientos.

El alcohol, producido a partir de la melaza que es un desecho de la producción de azúcar, es otra fuente de energía. Cada año se producen 65 millones galones, los cuales se exportan para ser utilizado como carburante, en bebidas y fármacos en los países de destino.

Otra manera de enfrentar los desafíos que presenta el Cambio Climático es el desarrollo de nuevas variedades de caña utilizadas para la producción de azúcar, resistentes a plagas, enfermedades y estrés hídrico, con el fin que se adapten mejor a las condiciones de cada región cultivada.

Además, con el apoyo del ICC, la Agroindustria Azucarera ha sembrado 3.2 millones de árboles desde 2011; en 2017 se plantaron un millón, principalmente en las cuencas de los ríos, creando bosques de ribera que contribuyen a mejorar la capacidad de recarga hídrica de los afluentes, a recuperar y conservar la flora y fauna, ya que se convierten en corredores biológicos.

El programa, además de recuperar humedales, nacimientos y riberas de ríos, tiene un factor de involucramiento y apoyo comunitario, ya que todos los árboles provienen de un centenar de viveros locales administrados por comunitarios.